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La loca La rara...


Era niña,era pequeña, era silenciosa, era observadora. "Rara" decían cuando de ella se hablaba, porque no decía mucho, y la escuela le gustaba, pero su tiempo era otro, era distinto, y no entendía algunas cosas, como la letra H, si no estaba acompañada de la C, con el tiempo lo aprendio, aunque quizas nunca lo entendió ni le importo. Como tampoco entendió sus pérdidas a tan temprana edad, pero nada la detenía, el mundo había que descubrirlo, mirar, mirar y mirar y crecio asi en silencio, con lágrimas por las heridas de las palabras que no entendía y que escuchaba.

Creció y a la adolescencia llegó y su cuerpo se lleno de vida y risas, desafiando reglas, descubriendo palabras, risas compartidas con amigas, con alas, como las de ella, a volar, a reír, a correr, a soñar, a amar... y se enamoró, así como era ella, apasionadamente y para siempre, aunque ya no era la rara, ahora era la loca, porque ya no se callaba, decía, hacía, soñaba, a la loca le crecieron las alas de mariposas y eran doradas. El la amo asi, asi de loca y apasionada. Pero el mundo espera otra cosa, y así no encajaba, así que replegó sus alas, las guardo con cuidado, sin saber, que serían de ellas. Se amoldo, a lo que esperaban y tuvo hijas a las que amo locamente y para ellas sacaba las alas, se las ponían y soñaban, reían, cantaban, paseaban, escribían poesías que las niñas recitaban, ante la mirada atónita de los que escuchaban esos que se llaman cuerdos, pero a ella no le importaba, si su niña era feliz ella la acompañaba. Paseaban juntas y aveces se ponian moños esos de regalos grandes de colores vivos y por la ciudad andaban, y si a su niña eso la hacía feliz, a quien le importaba. Pero a medida que ellas crecían, ella saco cada vez menos sus alas, había que encajar, porque había que ser, como dicen que se debe ser.

Un día olvidó sus alas y su sonrisa cambio por lágrimas, se volvió aburrida, casi sin palabras y una tristeza profunda se apoderó de ella, las niñas ya no eran niñas. Las obligaciones eran prioridad y su tristeza fue tan profunda... que él, él que la amaba locamente, buscó sus alas, las arreglo, la ayudó a ponerlas, porque hasta tu cuerpo estaba duro,distinto y entre los dos las pintaron de colores de todos los colores posibles y cuando ya se las volvió a poner, ella, la rara, la loca, suavemente comenzó a soñar, a crear, a reír, a descubrir nuevos modos de hacer y amar. Muchos se fueron de su lado y otros se sumaron a su vida y se quedaron, a compartir momentos, a descubrir caminos, a mirar cielos, a pintar al mundo de colores locos, locos como aquella niña que alguna vez le dijeron rara. Dicen que la vieron pintando de colores a la gente y a la gente le crecen alas.



 

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